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Hacia un agro sin veneno: el reto de producir alimentos limpios

Variety of fresh vegetables displayed in a market setting, including purple and green cauliflower, lettuce, and bell peppers.

Texto extraído de AGROPERÚ INFORMA | N° 62

Informe
El uso indiscriminado de agroquímicos se ha convertido en una amenaza silenciosa que contamina los alimentos, degrada los suelos y compromete la salud pública. En el Perú, casi la mitad de los productos analizados en los mercados contienen residuos de plaguicidas por encima de los límites permitidos, según reportes recientes. A pesar de los controles oficiales del Senasa, el incremento sostenido del uso de pesticidas -que se cuadruplicó en las últimas dos décadas- revela una preocupante dependencia del modelo agrícola químico. La Lic.Beatriz Salazar Vera, coordinadora del Programa de Cambio Climático y Agricultura Sostenible del Centro Peruano de Estudios Sociales (Cepes), e Ing. Agr. Luis Gomero Osorio, presidente del Consorcio Agroecológico Peruano (CAP), advierten que esta situación no solo podría afectar la competitividad de las agroexportaciones, sino que pone en riesgo la inocuidad alimentaria del país. La transición hacia una agricultura más limpia y agroecológica ya no es una opción, sino un imperativo nacional.

Por: Rodolfo Ardiles Villamonte

El uso indiscriminado de agroquímicos en el Perú sigue siendo una amenaza silenciosa para la salud pública, el ambiente y la competitividad del sector agroexportador. Diversas investigaciones recientes revelan que los niveles de residuos de plaguicidas en muchos cultivos superan ampliamente los límites permitidos por las normas nacionales e internacionales.

Altas concentraciones en alimentos de consumo diario

El Tercer Monitoreo Ciudadano de Pesticidas en los Alimentos, realizado el 2024 por Salud con Lupa en cinco mercados del país, halló que el 47% de los productos analizados contenían residuos por encima de los límites máximos permisibles. A su vez, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) reportó en su Monitoreo de Residuos Químicos y otros Contaminantes en Alimentos Agropecuarios Primarios y Piensos 2024 que el 29,3% de las muestras evaluadas no cumplía los estándares establecidos. Entre los productos con mayores niveles de contaminación figuran el ají amarillo, apio, arveja, brócoli, china, páprika, apio y espinaca. También se detectaron residuos en el maíz amarillo duro, base de la alimentación avícola, con presencia de sustancias como malathion, cyhalotrin y chlorpyrifos methyl (como se muestra en el cuadro adjunto).

Un problema estructural y persistente

Para la Lic. Beatriz Salazar Vera, coordinadora del Programa de Cambio Climático y Agricultura Sostenible del Centro Peruano de Estudios Sociales (Cepes), la contaminación con agroquímicos es un problema crónico que afecta tanto al mercado interno como a la agroexportación. «Durante años se han reportado observaciones en productos como espárragos, páprika, arvejas, uvas, paltas, mango, plátanos, quinua, cañihua y kion. Incluso se han rechazado cargamentos certificados como ‘orgánicos’ por contener residuos de plaguicidas», señala la especialista. La Asociación de Exportadores (ADEX) ha advertido que la presencia de clorpirifós (insecticida organofosforado de amplio espectro) ha provocado devoluciones de productos emblemáticos como el café y el cacao, generando pérdidas económicas y afectando la imagen del país.

Riesgos para la salud y el ambiente

El uso excesivo de plaguicidas no solo pone en riesgo la competitividad, sino también la salud de los consumidores y de quienes trabajan en el campo. «Estos productos, incluso en dosis pequeñas, pueden causar cáncer y afectar el sistema neurológico, endocrino y reproductivo», advierte Salazar.

▲Problema crónico: Lic. Beatriz Salazar Vera, coordinadora del Programa de Cambio Climático y Agricultura Sostenible del Centro Peruano de Estudios Sociales (Cepes), señala que la contaminación por agroquímicos es un problema estructural que afecta el mercado interno y amenaza la agroexportación, con impactos directos sobre la salud humana y ambiental.

Pesticidas en aumento

Según datos de la FAO (FAOSTAT), el uso de pesticidas agrícolas en el Perú creció de 2.257 toneladas en el año 2000 a 10.615 en 2023, lo que evidencia una creciente dependencia productiva, sobre todo en los cultivos de exportación. Este incremento está estrechamente ligado a la expansión de los monocultivos, que favorecen la aparición de plagas resistentes y demandan químicos cada vez más potentes. «La magnitud de este incremento revela que se ha establecido una dependencia productiva de los agricultores respecto a los agroquímicos, donde se busca altos rendimientos y buena apariencia de los productos, lo que conlleva a un control químico intensivo», explica Salazar. El ingeniero agrónomo Luis Gomero Osorio, presidente del Consorcio Agroecológico Peruano (CAP), advierte que el consumo de plaguicidas en el país crece a un ritmo del 5% anual y que el Perú importa alrededor de 30.000 toneladas de estos productos cada año. Según explica, esta tendencia obedece a la creciente dependencia de los agricultores hacia los agroquímicos y a la expansión de la frontera agrícola, factores que han impulsado un uso indiscriminado de estas sustancias, con serias consecuencias para la salud y el ambiente.

Tabla de análisis de residuos de plaguicidas en alimentos de origen vegetal y animal en Perú, mostrando porcentajes de informes y resultados que superan los límites máximos permitidos.

Débil fiscalización y proliferación de agroquímicos

«Hay más de tres mil tiendas que venden estos productos, muchas sin autorización sanitaria ni supervisión efectiva», sostiene. Los monitoreos realizados por el CAP confirman la presencia de residuos por encima de los límites permisibles en diversos cultivos de consumo masivo, como papa y maíz. Para Gomero, el problema radica en la debilidad institucional: «El Senasa, Digesa y el Ministerio del Ambiente deberían actuar de manera coordinada, pero no logran ejercer un control efectivo. Mientras tanto, las grandes corporaciones agroquímicas continúan imponiendo sus intereses». Además, el experto critica que el Senasa priorice la vigilancia de productos de exportación, descuidando los destinados al mercado interno. «Falta voluntad política y técnica para prohibir plaguicidas extremadamente peligrosos que en otros países ya han sido vetados», subraya.

Los agroquímicos más usados en el país
Los plaguicidas más empleados en el Perú son también los más tóxicos.

Análisis de residuos de plaguicidas

Límite Máximo de Residuos (LMR): C, resultado menor o igual al LMR, y NC: Resultados mayor al LMR.

Los agroquímicos que tienen como componente al imidacloprid, un neonicotinoide letal para los polinizadores, encabeza el listado. Le sigue el glifosato, ingrediente activo de herbicidas, considerado potencialmente cancerígeno. También se utiliza el mancozeb, un fungicida catalogado como disruptor endocrino, prohibido en la Unión Europea. «Pese a las alertas, aún se venden en el país moléculas con etiqueta roja, altamente tóxicas, que alteran el equilibrio biológico de los agroecosistemas», advierte Gomero.

Alternativas y soluciones agroecológicas

Para enfrentar esta crisis, Beatriz Salazar plantea fortalecer el uso de controladores biológicos, como insectos, ácaros y microorganismos benéficos, práctica que el Senasa ya promueve. En los últimos tres años, estos métodos se aplicaron en más de 209.000 hectáreas de cultivos hortofrutícolas, beneficiando a más de 41.000 pequeños agricultores. Sin embargo, Salazar advierte que esta cobertura sigue siendo mínima frente a los más de dos millones de productores del país. También propone que los gobiernos regionales incorporen en sus presupuestos programas de asistencia técnica, manejo integrado de plagas (MIP) y certificación de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). Además, recomienda promover la producción orgánica local mediante sistemas de garantía participativa y aprovechar la Zonificación Ecológica y Económica (ZEE) para delimitar áreas libres de químicos sintéticos. También recomienda establecer barreras físicas entre cultivos para evitar la contaminación cruzada con predios vecinos y certificaciones que garanticen prácticas seguras antes de la exportación.

▲En incremento: Ing. Agr. Luis Gomero Osorio, presidente del Consorcio Agroecológico Peruano (CAP), advierte que el consumo de plaguicidas en el país crece a un ritmo del 5% anual y que el Perú importa alrededor de 30.000 toneladas métricas de estos productos cada año.

Cuatro medidas urgentes

El Ing. Gomero coincide en que se necesitan acciones inmediatas y propone cuatro medidas prioritarias:

  • Eliminar del mercado los plaguicidas extremadamente peligrosos.
  • Crear un Programa Nacional de Agroecología que impulse la producción saludable y la biodiversidad.
  • Implementar programas de manejo integrado de plagas en los valles agrícolas.
  • Promover el consumo responsable y la vigilancia ciudadana sobre la inocuidad de los alimentos.

«Los gobiernos locales deben involucrarse en la regulación del uso de plaguicidas y restringir la venta indiscriminada de estos productos en zonas urbanas», advierte.

Fiscalización del uso de agroquímicos

Por su parte, el Ing. Josué Carrasco Valiente, director de Insumos Agropecuarios e Inocuidad Agroalimentaria del Senasa, recordó que la comercialización de plaguicidas está regulada por el Decreto Supremo n.º 001-2015-Minagri, que exige autorización sanitaria vigente para todos los establecimientos y prohíbe la venta de productos caducos o no registrados. Y como entidad encargada de fiscalizar y regular el uso de plaguicidas agrícolas en el país, el Senasa garantiza que la comercialización y aplicación de estos productos se realicen bajo criterios de inocuidad y sostenibilidad. «En cuanto a la comercialización, el Senasa autoriza y fiscaliza los establecimientos dedicados a esta actividad. Solo se permite la venta de plaguicidas registrados y en locales con autorización sanitaria vigente», precisó el funcionario. Carrasco destacó que todo plaguicida importado, fabricado, formulado, envasado, distribuido o comercializado en el Perú debe contar con registro oficial emitido por el Senasa. Esto significa que no pueden distribuirse productos prohibidos, vencidos o almacenados en envases deteriorados, lo que garantiza la trazabilidad y seguridad de los insumos que llegan al campo.

Vigilancia y control de residuos químicos

Desde 2011, el Senasa ejecuta el Programa Nacional de Monitoreo de Residuos Químicos y Otros Contaminantes en Alimentos Agropecuarios Primarios y Piensos, cuyo propósito es verificar el cumplimiento de los Límites Máximos de Residuos (LMR) de plaguicidas, medicamentos veterinarios y otros contaminantes químicos. «Este programa cumple con lo dispuesto por el Decreto Legislativo n.º 1062 Ley de Inocuidad de los Alimentos y su reglamento, aprobado mediante Decreto Supremo n.º 004-2011-AG. Los controles se realizan de manera permanente y bajo un enfoque estadístico basado en riesgo», señaló Carrasco. Los cultivos destinados a la agroexportación son priorizados en los muestreos, que se desarrollan en coordinación con productores, asociaciones exportadoras y el Laboratorio Oficial del Senasa, con el fin de garantizar la inocuidad de los alimentos peruanos en los mercados internacionales.

Fiscalización: Ing. Josué Carrasco Valiente, director de Insumos Agropecuarios e Inocuidad Agroalimentaria del Senasa, afirma que la entidad refuerza la fiscalización y control de plaguicidas para asegurar que su comercialización y uso se realicen bajo criterios de inocuidad y sostenibilidad.

¿Qué medidas adopta el Senasa ante incumplimientos?

Cuando el Senasa detecta residuos de plaguicidas o contaminantes que superan los límites establecidos por la normativa nacional o internacional, se aplican medidas correctivas previstas en el marco legal vigente (Decreto Legislativo n.º 1062 y D.S. n.° 004-2011-AG), además de los protocolos internos de la Subdirección de Inocuidad Agroalimentaria.

Un reto impostergable

El Perú enfrenta el desafío de reducir su dependencia de los plaguicidas y avanzar hacia una agricultura más limpia y competitiva. Liberarse de la contaminación agroquímica no solo es una cuestión de sostenibilidad, sino de salud pública y soberanía alimentaria. Las decisiones que se adopten hoy marcarán la diferencia entre un futuro tóxico y un país capaz de producir alimentos sanos, seguros y sostenibles.

El caso Urubamba y la respuesta oficial

En las últimas semanas circularon versiones sobre un presunto rechazo de un cargamento de maíz blanco del Valle de Urubamba por exceder los límites de residuos químicos. Sin embargo, el Ing. Josué Carrasco Valiente, director de Insumos Agropecuarios e Inocuidad Agroalimentaria del Senasa, negó oficialmente esa información. «No existe notificación alguna del sistema RASFF de la Unión Europea ni de la FDA de Estados Unidos que confirme tal rechazo», precisó. Carrasco explicó que el Senasa mantiene monitoreos permanentes y coordina con las autoridades internacionales en caso de cualquier observación sanitaria.

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