Opinión

¿Qué significa gestionar las intervenciones sobre los recursos hídricos y el agua?*

Por Axel C. Dourojeanni**

 ¿Cuánto vale el agua en su fuente natural comparada con el precio que se paga por el agua extraída de la fuente y usada como insumo de producción y base de la vida humana? ¿Cuánto vale un árbol centenario en un bosque comparado  con el valor de su madera en un aserradero?…Los valores del agua asociada a su fuente y los paisajes, ecosistemas acuáticos , valor espiritual  y valor de uso en la fuente …no son iguales al valor del agua fuera de su fuente natural…tanto como el valor del árbol centenario en el bosque que da sombra y cumple miles de funciones de soporte a la vida de otros miles y millones de otras vidas …no vale igual que su madera convertida en tablones. Sin embargo, gran parte de los sistemas de gestión existentes en los paises para gestionar las intervenciones sobre el agua y los bosques …solo se ocupan de extraer agua de las fuentes y madera de los bosques…sin importarles la destrucción que dejan para las generaciones futuras”. (Axel C. Dourojeanni, Santiago de Chile, marzo 2021) 

  • A) Recursos Hídricos y Agua: no son sinónimos

Para muchas personas “Recurso Hídrico” equivale al elemento “Agua” pero con valor económico. Se usa mayormente como un sinónimo.  En la práctica, hay una importante diferencia entre Recursos Hídricos y Agua que debe ser considerada sobre todo en los procesos de gestión. Los “Recursos Hídricos” (“water Resources[1]” en inglés, que es de donde se deriva la terminología) son las fuentes de agua, en sus diferentes formas de presentación en las cuales se encuentra agua en diferentes estados (líquido, sólido y gaseoso). Los Recursos Hídricos son el agua más el recipiente que la capta y la contiene, junto a todos los demás recursos asociados que conforman ecosistemas acuáticos. 

Las fuentes son el mar, las nubes, las cuencas, los glaciares, los ríos, acuíferos, lagos, humedales, la nieve, la neblina e incluso el aire que contiene un porcentaje de humedad, así como el agua de retorno después de uno o más usos (reúso, reciclaje). También son fuentes las que ya son alteradas por intervención humana, como los embalses que regulan las descargas de un río. Las fuentes incluyen el envase donde se presenta el agua y los ecosistemas acuáticos asociados a cada tipo de fuente. El agua como elemento se utiliza dentro las fuentes (navegación, hidroenergía, recreación, paisajismo, acuacultura, transporte de desechos) o se utiliza extrayéndola de las fuentes naturales o alteradas y conduciéndola o transportándola a distintos destinos y usos (población, riego, industria, minería y otros). El agua que eventualmente retorna al sistema natural, con buena o mala calidad, puede formar otras fuentes de agua como humedales, acuíferos y otras formas de presentación. 

  • B) La gestión de los Recursos Hídricos y la Gestión del Agua 

Gran parte de los debates con relación a los Recursos Hídricos solo se refieren a la gestión del “Agua”; separada de su contexto de origen. Así, en el caso del Perú existe la ANA, Autoridad Nacional del Agua, y no de Recursos Hídricos, a pesar de que sus funciones también abarcan la gestión de las fuentes de agua. Por lo explicado, lo importante no es solo gestionar el “agua” extraída de sus fuentes si no también lo son las fuentes de donde proviene el agua. Un sistema de gestión de agua que ignora la adecuada gestión de las fuentes, de donde obtiene el agua que necesita, es insostenible.

Reviste una relación análoga gestionar las intervenciones en un bosque con toda su complejidad y ecosistemas, y gestionar solo la madera que proviene de dicho bosque; con gestionar las intervenciones en una fuente de agua (como un lago, un río o un acuífero) y gestionar solo el agua extraída de dicha fuente. Si se “maneja” mal el bosque se acabará o se degradarán los ecosistemas y la fuente de madera; al igual que, si se ” maneja” mal una fuente de agua -por ejemplo, se sobreexplota un acuífero o se degrada una cuenca o se contamina la fuente- no habrá más agua utilizable.

“Un sistema de gestión de agua que ignora la adecuada gestión de las fuentes, de donde obtiene el agua que necesita, es insostenible”

La gestión de los recursos hídricos, fuentes de agua, para mayor comprensión, es diferente que la gestión del agua extraída de las fuentes. La más compleja es la gestión de las fuentes de agua en una cuenca, incluyendo la cuenca misma. Desde las nacientes de un curso de agua (cabecera de agua de un río) hasta su desembocadura en el mar u otra fuente, todas las formas en que se presenta el agua a lo largo de la cuenca están interconectadas entre sí por acción de la gravedad. Por lo tanto, toda intervención en cualquier nivel de una cuenca y sobre el territorio de una cuenca ocasiona alteraciones en las fuentes de agua aguas abajo. Esto, por ejemplo, no ocurre si la fuente de agua es el mar (desalación), o al sembrar una nube esperando incrementar la precipitación. 

La gestión de los Recursos Hídricos es, primero, la gestión de intereses y necesidades de personas y, segundo, la gestión de los efectos de las intervenciones que se realizan directamente sobre las fuentes de agua. La gestión como tal debe, primero, poder conciliar los intereses y los efectos de las intervenciones de múltiples actores sobre las fuentes de agua naturales o alteradas compartidas y, en segundo lugar, conciliar los intereses sobre el uso del agua extraída de dichas fuentes.  

Para realizar esta actividad, el sistema de gestión debe poder utilizar instrumentos o medios que permitan orientar las intervenciones sobre las fuentes de agua, evitando conflictos entre usos y usuarios, y externalidades negativas producto de las intervenciones sobre las fuentes de agua, además, de tener capacidades para lidiar con los extremos en que se presenta el agua en las fuentes, incrementado por los efectos de cambio de clima. Esta es tarea y responsabilidad principalmente del Estado, por cuanto es el Estado que autoriza las intervenciones y que otorga permisos para utilizar las fuentes de agua, pero también lo es de los usuarios del agua,  tanto en las fuentes como extraída de las fuentes. El Estado no solo debe fiscalizar las intervenciones, sino que también debe incentivar la recuperación y conservación de las fuentes de agua.  Para que el Estado cumpla su rol, debe conocer la interacción que existe entre todas las fuentes de agua desde el nacimiento de los cursos de agua hasta la desembocadura de un cauce, incluyendo los glaciares y fuentes que dan nacimiento a los cursos de agua, y los deltas de río y efecto en las zonas de descarga.  

“La gestión de los Recursos Hídricos es, primero, la gestión de intereses y necesidades de personas y, segundo, la gestión de los efectos de las intervenciones que se realizan directamente sobre las fuentes de agua”

Las fuentes de agua no solo son sensibles a la intervención directa. Las zonas de captación de agua que desembocan en las fuentes son el origen de alteraciones en la escorrentía superficial y subterránea en cantidad, calidad y tiempo que alimenta las fuentes. Lo más conocido es el efecto de la pérdida de cobertura vegetal, desde pastos hasta frondosos bosques que incrementan la erosión y las inundaciones. Aportes de contaminantes, sean residuos sólidos o líquidos y ocupación desordenada del territorio por expansión urbana o agrícola, son causantes de pérdida de zonas de recarga, contaminación e impermeabilización. La construcción de caminos y carreteras sin las debidas medidas durante la construcción y de estabilización, drenaje y mantenimiento también originan impactos en las fuentes de agua. Muchas veces, las autoridades de Recursos Hídricos o Agua no tienen poder para evitar estas intervenciones; de allí, la importancia de la coordinación intersectorial y de las organizaciones de gestión de recursos hídricos por cuenca.

“El Estado no solo debe fiscalizar las intervenciones, sino que también debe incentivar la recuperación y conservación de las fuentes de agua”

El agua, una vez otorgada y extraída de las fuentes y destinada a usos (poblacionales o de riego o industria o para la minería o recreación y otros miles de usos), se sujeta a las reglas y disposiciones aplicadas a cada sector usuario. Cada sector usuario, sea público, privado o comunal (u otra forma de organización) es responsable del buen uso del agua asignada y de la conservación de las fuentes. Las dificultades mayores surgen cuando un sector usuario; sea agrícola, minero, poblacional, industrial u otro, interviene directamente en las fuentes sin considerar los intereses de otros usuarios, ni la conservación de las fuentes. 

El Estado también genera serios problemas a los usuarios si no ejerce su rol de proteger la cuenca como fuente principal: si sobre entrega derechos, si no prioriza el uso ambiental y humano, si no fiscaliza la extracción de agua en cantidad y la alteración de la calidad del agua en las fuentes, si permite el deterioro de las fuentes (por ejemplo, por anular zonas de recarga de acuíferos), si favorece un sector usuario en desmedro de otro, si no planifica a largo plazo y si no limita las demandas de agua de las fuente, o si permite que el agua de retorno de diferentes usos sea de mala calidad.

“Las dificultades mayores surgen cuando un sector usuario (sea agrícola, minero, poblacional, industrial u otro) interviene directamente en las fuentes sin considerar los intereses de otros usuarios, ni la conservación de las fuentes”

  • C) Los instrumentos de gestión para guiar las intervenciones sobre los recursos hídricos

La gestión de los recursos hídricos se realiza en base a las políticas dadas por el Estado con relación a las metas por lograr (seguridad hídrica, equidad en el acceso al agua, medio ambiente sustentable, derecho humano al agua y otras declaraciones similares) y a las formas para lograrlo (por cuencas, con transparencia, cobrando retribuciones, planificando, con participación y otras disposiciones). La materialización de dichas políticas se debe lograr a nivel nacional y transfronterizo, a nivel de región y cuenca, y a niveles de municipios y de cada sector usuario. La gestión es complicada, al tener que conciliar las metas de autoridades sobre límites político administrativos (continente, países, regiones, estados o provincias, municipios, comunidades campesinas, asociaciones de usuarios) y de autoridades sobre límites naturales, en particular, sobre las fuentes de agua, como las cuencas hidrográficas (Organizaciones de gestión por cuencas transfronterizas y nacionales como los Consejos de Recursos Hídricos y sus Secretarías Técnicas),  por usos del agua y por las diferentes fuentes de agua a lo largo de una cuenca (acuíferos, ríos, canales, lagos,  etc.).

Los actores que intervienen en la gestión son muy variados y pocas veces logran articularse apropiadamente. Actores ambientalistas y científicos, actores productivos (formales, informales, para formales), actores técnico-normativos, actores sociopolíticos, actores tecnológicos y de consultorías y empresas, se suman a actores de cada sector usuario y de los que generan las demandas. No existe casi ninguna política sectorial que no tenga incidencia en las demandas de agua y en la calidad del agua. Así, el fomento de las inversiones en minería, en la expansión de la frontera agrícola y exportación de productos agropecuarios, en cultivos bio energéticos, en expansión urbana y muchas otras acciones que son ilegales o informales (precarios agrícolas y minería ilegal, por ejemplo) generan demandas crecientes de agua y alteran las fuentes mismas de agua.  La autoridad de recursos hídricos debe lidiar con todos los sectores si desea lograr conservar las fuentes de agua y mantener un equilibrio entre la disponibilidad y las demandas en calidad, cantidad, tiempo y lugar en todo el territorio del país. 

Para alcanzar las ansiadas metas efectuadas en las declaraciones de políticas de estado, debe disponer de al menos 4 grupos de instrumentos: 

1. De apoyo a la gestión: En particular, disponer de información oportuna y en tiempo real y con pronósticos sobre aspectos físicos y ambientales (disponibilidades de agua, su calidad, disponibilidad, modelos hidrológicos e hidrogeológicos, etc. asociadas con cada fuente de agua o contabilidad hídrica territorial), sobre aspectos sociales y sobre aspectos económicos. Datos adicionales como el estado de salud de una cuenca[2], escenarios futuros, huella hídrica, agua virtual exportada de cada cuenca entre otras, son cada día más necesarios para tomar mejores decisiones. 

2. De inducción de comportamiento: Estos son los instrumentos más importantes en los procesos de gestión, por cuanto deben guiar las intervenciones sobre las fuentes de agua y sobre el agua extraída de dichas fuentes. Se inician con la Constitución, las leyes sobre agua o recursos hídricos y sobre medio ambiente, así como las leyes sobre salud y otras muchas vinculadas a cada sector usuario. El siguiente instrumento esencial es la fiscalización del cumplimiento de las leyes, generalmente muy débil en los países de la región. El tercer instrumento o instrumentos son los económicos y financieros (cobro de retribuciones, pago por servicios ambientales, multas o subsidios, entre otros). El cuarto instrumento dentro de este grupo es la educación y la cultura en general de la población con relación al agua.

3. De organización para la gestión: Las organizaciones vinculadas a la gestión de las fuentes de agua y el agua fuera de las fuentes son muy variadas tanto en el sector público como el privado y la sociedad en general. Ello hace necesario disponer de equipos técnicos y crear instancias de coordinación permanente en varios niveles. El Estado debe tener, por lo menos, una instancia de coordinación a nivel nacional y transfronterizo (cuencas transfronterizas) a cargo de la coordinación intersectorial, de tomar decisiones que afectan más de una cuenca o región, de opinar sobre modificaciones de la ley y normas, de aprobar trasvases, etc. La segunda instancia es a nivel de cuenca, donde debe existir al menos una Secretaria Técnica o Agencia de Cuenca de apoyo a los Consejos de Cuenca (cada cuenca y subcuenca debe tener su Consejo, pero una Secretaría Técnica o Agencia puede atender a más de un Consejo). También pueden y debería haber organizaciones de coordinación por fuentes de agua (por lago, por embalse, por acuífero, por humedal, por naciente de río o cuenca de cabecera de agua, etc.).  A estas instancias se suman las organizaciones de usuarios según el uso, notablemente para riego y drenaje, las empresas públicas o privadas de agua potable y saneamiento, las organizaciones de la sociedad civil como fundaciones y ONG, los centros de investigación y estudios como institutos y universidades, las empresas industriales y mineras, etc. La coordinación entre todas estas instancias y organizaciones es esencial.

4. De tecnología e infraestructura “verde” y “gris”: Son los instrumentos de medición e intervención en las fuentes de agua y el territorio de las cuencas. En este campo hay infinidad de medidas tanto para recuperar y conservar las fuentes de agua, y que incluyen todas las acciones de manejo de cuencas, conservación de suelos, manejo de bosques y pastos, ordenación de uso de los suelos, tierras y territorio y otras medidas culturales y mecánicas de apoyo como son los andenes, las medidas de cosecha de agua y otras similares. Se suman las grandes obras hidráulicas utilizadas para la regulación de las fuentes de agua, captación, tratamiento, distribución, encauzamiento y otras acciones orientadas a intervenir en las fuentes y el agua. Las tecnologías de apoyo,  sobre todo en materia de mediciones y de determinación de la calidad de las aguas,  forman parte de este grupo de instrumentos. 

Es muy importante que todos estos instrumentos se apliquen en forma articulada. De nada sirve tener, por ejemplo, excelentes modelos hidrogeológicos sofisticados y de última generación si no hay capacidad profesional ni de equipamiento a nivel de las cuencas para calibrarlos y utilizar la información que proporcionan. Tampoco sirve elaborar planes de gestión de recursos hídricos si no vienen acompañados de la obligación legal de financiarlos, aplicarlos y hacerles un seguimiento público y transparente (para ello se establecieron los observatorios de cuenca en Francia)[3]. Lo mismo ocurre con leyes que no se respaldan con financiamiento y fiscalización. Ningún instrumento de gestión vale por si solo. Solo tienen efecto si se aplican en forma coordinada y, si se diseñan en función de resolver los problemas en cada territorio, y entre territorios.

La institucionalidad para gestionar las intervenciones sobre las fuentes de agua y el agua (recursos hídricos) y aplicar en forma coordinada los instrumentos es función de los problemas y metas a alcanzar en el territorio o cuenca objeto de la gestión. El mensaje es simple: Una institucionalidad, para orientar y guiar las intervenciones sobre las fuentes, debe ser diseñada en función de los problemas a resolver o metas a alcanzar en un territorio en particular, como una cuenca hidrográfica y sus sistemas hídricos. No se diseñan a la inversa, es decir, cuando primero se diseña la institucionalidad que se supone buena, para después averiguar si es efectiva. El desarrollo de indicadores de éxito en el alcance de metas es esencial para dirigir dichos procesos.  

“Ningún instrumento de gestión vale por si solo. Solo tienen efecto si se aplican en forma coordinada, y si se diseñan en función de resolver los problemas en cada territorio, y entre territorios”

  • D) La gestión de los recursos hídricos (fuentes de agua) en el Perú

En el Perú, al igual que en todos los países, se han intervenido fuertemente las fuentes de agua desde las nacientes hasta la desembocadura de los ríos. Las intervenciones han sido efectuadas tradicionalmente con la construcción de grandes, medianas y pequeñas obras hidráulicas. En un inicio, los enfoques de intervención eran mayormente sectoriales. Grandes proyectos llamados de irrigación han intervenido y siguen interviniendo principalmente los cauces de los ríos con represas, e importando, además, agua de una vertiente a otra y de una cuenca a otra. Con el tiempo, los objetivos sectoriales dieron paso a objetivos multisectoriales, sobre todo, por razones económicas y de sentido común, lo que ha permitido que los embalses tengan un destino multipropósito: poblacional, riego, hidroenergía, acuacultura y recreación, principalmente. 

Si bien, gracias a esos emprendimientos, se logra no solo ampliar la frontera agrícola, sino que además se asiste al desarrollo regional, es evidente que la visión de las intervenciones sobre las fuentes de agua fue parcial. Poco o nada se tomaba en cuenta las partes altas de las cuencas y la afectación de las tierras más bajas por salinidad y formación de humedales (algunos con efecto a veces positivo al formarse humedales costeros, pero negativo si había viviendas) producto de las irrigaciones que no contaban con buenos sistemas de drenaje. Tampoco hubo preocupación por las aguas servidas luego de haber abastecido poblaciones, ni por la contaminación de la mayoría de los ríos por dichas aguas y relaves de minería. 

 Las intervenciones en las fuentes de agua se hicieron con enfoques parciales, sectoriales y sin considerar los efectos que se producían tanto en las fuentes mismas, como fuera de ellas. La colmatación acelerada de algunos embalses es consecuencia de esas miradas parciales que no exigían un tratamiento previo de las cuencas que las abastecen de agua. Lo mismo ocurre por la pérdida de lagunas y lagos, con la sobre explotación de acuíferos o la amenaza de muchos relaves mineros no debidamente estabilizados o ubicados en zonas de riesgo. Hasta el día de hoy, muchas fuentes de agua carecen de un tratamiento basado en un enfoque de interconexión a lo largo de una cuenca. 

En la década del 70, las acciones de Manejo de Cuencas formaban parte de las actividades de la, entonces, Dirección General de Aguas y Suelos (DGAS). En la DGAS se formuló el Proyecto Nacional de Manejo de Cuencas y Conservación de Suelos. Luego estas acciones dejaron de ser parte de las actividades de lo que pasó a ser la Dirección General de Aguas, hoy Autoridad Nacional del Agua. De hecho, las acciones de gestión de las intervenciones sobre las fuentes de agua han estado y siguen dispersas entre diversas organizaciones públicas, privadas y ONG. Una situación aún no corregida es la dependencia de la Autoridad Nacional del Agua, que sería mejor denominarla de Recursos Hídricos, a un sector usuario como es el actual Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego. 

“Las intervenciones en las fuentes de agua se hicieron con enfoques parciales, sectoriales y sin considerar los efectos”

Destaca en la Autoridad Nacional del Agua y el Ministerio de Medio Ambiente (MINAM) todo el movimiento alrededor de la búsqueda de protección de los nacimientos de los cursos de agua (denominados cabeceras de cuencas)[4] que han estado ocupando a las autoridades desde ese momento, buscando una definición y una metodología para identificar dichas nacientes. En la práctica, nada justifica que las fuentes de agua, que no sean las nacientes de los cursos de agua, tengan que recibir un trato distinto. Cualquier intervención en las fuentes de agua -sean las nacientes, o a lo largo de la cuenca, sea un lago más abajo, o el río, o un acuífero, o humedal al lado del mar- debe ser hecha con los mismos cuidados y precauciones que en las nacientes. Por otro lado, mientras se debate las terminologías y métodos para identificar los nacimientos de cursos de agua, se deja saquear y explotar la turba ubicada en las nacientes del rio Rímac[5]. Es la desconexión entre los instrumentos de gestión, en particular, entre promulgar leyes y fiscalizar su aplicación.

Es de destacar, sin embargo, aquellos programas que se han orientado a recuperar las capacidades de captación de las cuencas altas. A la fecha, siguen principalmente bajo el lema de “siembre y cosecha de agua”.  Así, el 24 de marzo de 2021 se indica[6] que “Este año la ancestral técnica de siembra y cosecha de agua que desarrolla el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) en beneficio de los pequeños productores agrarios a nivel nacional, logrará acumular la cifra récord de 16.694.736 metros cúbicos de agua, cifra que equivale a llenar 27 veces el Estadio Nacional”. Esta técnica consiste en captar el agua de lluvia e infiltrarla en los acuíferos desde las partes altas de las cuencas; esta agua llega a las partes bajas a través de puquios, manantiales o riachuelos que rebrotan para ser utilizados en la Agricultura Familiar.

 El otro frente dedicado a la conservación y recuperación de las fuentes de agua es promovido por los llamados “Fondos de Agua”. La SUNASS y SEDAPAL han fomentado estas acciones. Otras acciones como el Plan Sierra Azul[7], del año 2016, se orientaron también a mejorar las fuentes de agua en las zonas altas de las cuencas. Hoy la certificación de acciones en pro de las fuentes de agua que abastecen a empresas está induciendo aportes financieros para este fin, aún cuando en cantidades limitadas y orientados a promover “servicios ambientales”, una reducción del alcance tan importante que tiene mantener los ecosistemas acuáticos asociados a las fuentes de agua.

  • E) Resumen y recomendaciones 

La gestión de las intervenciones y la protección de las fuentes de agua es tanto o más importante que la buena gestión del agua extraída o captada de dichas fuentes. Ello parece muchas veces olvidado en los discursos y en la institucionalidad que solo se refiere al agua: Día del agua, crisis por el agua (no crisis del agua porque el agua no entra en crisis), Autoridad Nacional del Agua, etc.

La poca claridad sobre las responsabilidades de cada actor y organización con relación a las intervenciones sobre las fuentes de agua es una de las principales causas de su deterioro. Las prioridades por buscar aumentar el acceso al agua solo ven que las fuentes de agua dan “servicios” o sirven para “cosechar” agua,  sin muchas veces ver los demás valores de un ecosistema acuático. Hay que reconocer, sin embargo, que aún así, las acciones de siembra y cosecha de agua sí cumplen ese rol, sea o no sea considerado como parte de las metas de recuperación.

Las fuentes de agua a lo largo de una misma cuenca son muchas veces tratadas como si estuvieran aisladas entre sí: unos se preocupan de los glaciares, otros de los humedales, otros de los acuíferos (sin control de las zonas de recarga), otros de intervenirlos para regular las descargas con obras hidráulicas, otros de extraer agua, otros lo usan como receptores de desagües y RILES, y así sucesivamente. En la gestión de las intervenciones sobre las fuentes de agua de una cuenca nunca es mejor aplicada la noción de integralidad. 

El Perú tiene las bases para gestionar mejor sus fuentes de agua, sin embargo, sus prioridades no parecen muy claras, y la conversión de las ideas a hechos concretos en terreno está bastante estancada. El caso de la degradación de los bofedales en los nacimientos de cursos de agua del rio Rímac, y la degradación de la calidad de agua del río que abastece a la capital del país, mientras la Autoridad Nacional del Agua y el Ministerio del Medio Ambiente discuten interminablemente la terminología sobre qué es “cabecera de cuenca”, o hacen planes, o se reúnen los miembros del consejo de recursos hídricos de la cuenca. Este desfase es un claro ejemplo del desfase entre la teoría y la aplicación de las medidas necesarias para gestionar las fuentes de agua. Los mismos problemas ocurren con trasvases que secan bofedales o con la acción de la minería ilegal que destruye las fuentes de agua o la legal que no cumple con las reglas existentes.

Hay  que felicitar las iniciativas que existen en el país desde hace mucho, sobre todo con participación de las comunidades locales. Los programas de Manejo de Cuencas y Conservación de Suelos, la recuperación de fuentes de agua en muchas partes altas de la cuencas, la misma actividad de cosecha de agua y de inversión en Servicios Ambientales (Fondos de Agua), que, si bien, tiene el fin de captar más agua, al menos igual contribuye a mejorar los ecosistemas acuáticos o las iniciativas para controlar la sobre explotación de acuíferos (aún lejos de ser adecuada). Las acciones de reúsos de aguas servidas tratadas y de recuperación de la calidad de agua de los ríos y otras afines son sumamente necesarias. Todas estas acciones son positivas y deben ser incluidas como parte de las metas de la Autoridad Nacional del Agua (de Recursos Hídricos) para lograr mejor cobertura  y capacidad de ejecución.


* Basado en diversos artículos y reflexiones publicadas en el blog Axel C. Dourojeanni de IAGUA, España y algunos comentarios enviados a diferentes eventos y foros. 

** Consultor Independiente. Contaco: axeldouro@hotmail.com y axel.ricordi@gmail.com

[1] ¨Water resources are sources of – usually fresh – water that are useful, or potentially useful, to society. Examples include groundwater, rivers, lakes and reservoirs.” Nature magazine. https://www.britannica.com/science/water-resource.

[2]Watershed Health Assessment and Monitoring,  https://www.ottawariverkeeper.ca/what-we-do-2/initiatives/watershed-health-assessment-and-monitoring/; https://www.iisd.org/system/files/publications/watershed-indicators-challenge-of-consistency.pdf?q=sites/default/files/publications/watershed-indicators-challenge-of-consistency.pdf

[3] Observatoire de Bassins Versant. https://www.observatoire-poissons-seine-normandie.fr/les-rivieres/le-fonctionnement/bassin-versant/

[4] Watershed Health Assessment and Monitoring,  https://www.ottawariverkeeper.ca/what-we-do-2/initiatives/watershed-health-assessment-and-monitoring/; https://www.iisd.org/system/files/publications/watershed-indicators-challenge-of-consistency.pdf?q=sites/default/files/publications/watershed-indicators-challenge-of-consistency.pdf

[5] En Santiago de Carampoma, una localidad campesina de la sierra de Lima, se encuentran algunas de las reservas de agua más importantes para la capital peruana. Los bofedales regulan el caudal y tienen suelos fértiles que atraen a los extractores ilegales para venderlos luego en viveros o mercados de la ciudad como abono o tierra orgánica. La comunidad ha denunciado el problema, pero nadie ha hecho algo y este se ha acentuado durante la pandemia. Mientras algunos pobladores tratan de defenderlos de un vacío legal, los especialistas empiezan a comparar su depredación con la de la minería ilegal. En una semana, los depredadores arrasan con con el trabajo de más de siete mil años que tomó en formarse el bofedal. https://ojo-publico.com/1946/arrasar-la-tierra-el-trafico-de-humedales-en-sierra-de-lima

[6]https://www.sierraazul.gob.pe/index.php/es/sala-de-prensa/noticias/item/72-peru-lograra-este-ano-cifra-historica-de-captacion-de-agua-al-acumular-16-millones-de-metros-cubicos-beneficiando-a-13-000-familias-de-pequenos-productores-en-diez-regiones-del-pais

[7] El año 2016 se indicaba que “El Plan Sierra Azul permitirá la construcción de pequeñas y medianas irrigaciones en la sierra y valles costeños. Es decir, la construcción de reservorios, represas, tecnificación de riego, mejora de andenes, etc. Así, el objetivo es asegurar una mayor disponibilidad de agua para la agricultura y ganadería”. https://blogs.upn.edu.pe/ingenieria/2016/11/17/plan-sierra-azul-en-que-consiste/

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