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El Peruano | Programa de bonos y de reintegro por la compra de fertilizantes es vital para impulsar el agro

Nota publicada en El Peruano.

Especialista del CEPES destaca anuncios del Gobierno relacionados con la Segunda Reforma Agraria, y señala que su desarrollo implicará un trabajo multisectorial sostenido.

El director ejecutivo del Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES), Laureano del Castillo, destacó la intención del Gobierno de impulsar el desarrollo de la agricultura familiar como parte de la política nacional, siendo este un tema que demandará un enfoque intersectorial y multisectorial para favorecer a la inmensa mayoría de productores que forman parte de este sector. Resaltó que las cifras oficiales del censo y del propio Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego señalan que el 97 % de nuestros productores son parte de la agricultura familiar y que esta actividad involucra al menos tres sectores, como son la agricultura de subsistencia, la agricultura intermedia que en buena medida ya comercia sus productos; y la agricultura consolidada, en la que una parte de los agricultores familiares participan en la agroexportación, como es el caso de la palta, el café, el banano orgánico, entre otros productos.


«El presidente está retomando un tema que el mismo anunció el 3 de octubre pasado y ha reiterado algunos de los ofrecimientos y lanzado algunas cosas nuevas, pero ciertamente ahora corresponde al propio ministerio y de manera complementaria, a otros sectores, ver cómo se concreta, que es lo que están esperando los agricultores. Es necesario que se diga cómo, cuándo y dónde se va a aplicar todo esto, y conocer los mecanismos que se empleará en esta Segunda Reforma Agraria», enfatizó.
Del Castillo resaltó que una de las cosas más concretas del anuncio es esta idea de lanzar el programa de bonos y de reintegro por la compra de fertilizantes. 


Señaló que esto último es muy importante porque es una de las cosas que han venido reclamando, en justicia, los agricultores. «Ya desde agosto, el ministro Maita dijo que se estaba pensando importar, en acuerdo con Bolivia, fertilizantes para ayudar a los productores, pero hay que resaltar, como lo ha señalado Conveagro hace unos días, que el precio de la urea que es uno de los principales fertilizantes que utiliza la agricultura intermedia y la consolidada, subió de 62 soles a 174 soles, casi el triple».

El abogado, recordó que anteriormente también se habló de difundir el uso del guano de islas, pero que este no alcanza a cubrir toda la demanda en el momento actual y que si bien hay otros abonos orgánicos, su uso supone un esfuerzo de reconversión del sector que debe ser liderado por el Midagri, para impulsar la agricultura orgánica.


Comentó que hace varios años el Perú cuenta con una ley de promoción de la agroecología, hasta tiene reglamento, pero lo que se sigue impulsando desde el Estado, en los sucesivos gobiernos, es la llamada agricultura moderna o industrial, que ata a los agricultores a paquetes tecnológicos que supone el uso de fertilizantes, muchos de ellos sintéticos como la urea, pero también a pesticidas, semillas híbridas, fortificadas, todo un paquete que de alguna manera predomina en nuestra agricultura, en desmedro de la agricultura ecológica.

Nuevo enfoque
Del Castillo señala que es necesario que todas las medidas anunciadas por el ministro Víctor Maita en los 9 ejes, y que después se han precisado en cinco lineamientos, se empiecen a aplicar de manera decidida y sostenida. 


«No puede ser flor de un día, como ha ocurrido en años anteriores. Tiene que haber un compromiso firme para que los agricultores y agricultoras se embarquen en un programa de promoción. Allí tiene que haber un esfuerzo intersectorial y multisectorial, es decir que no puede ser solamente un tema del ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, sino que tiene que ver también con los ministerios de la Producción, el de Transportes y Comunicaciones, para facilitar la salida de los productos y también del sector Educación.


Sostuvo que es necesario reeducarnos, porque hemos ido variando nuestra canasta de consumo hacia productos que no son los que producimos. Incluso comenta que cuando uno llegaba a la Sierra, comía papa en el desayuno, almuerzo y comida, y ahora, hasta en las comunidades más alejadas, ofrecen arroz o fideos. «El arroz no es un cultivo nativo del Perú y no es un producto de consumo tradicional y mucho menos lo es el fideo, esos aspectos hay que evaluar también «, sostiene.


«Se requieren esfuerzos sostenidos desde distintos sectores: Educación, Producción, Transportes, y la comunicación, que es fundamental para que nuestros campesinos sepan qué pueden sembrar, qué les puede garantizar rentabilidad y no embarcarse en un proceso de sobreproducción de algo que les va a generar problemas de precios bajos».

Bonos 
Respecto al programa de bonos, también ofrecido por el Gobierno, sostuvo que solo si se habla de 2 millones de agricultores, los 300 millones de soles anunciados como presupuesto para ayudarlos, implicaría un promedio de 150 soles por agricultor, lo si bien es una ayuda, requerirá un esfuerzo continuo y desde varios frentes, para mantenerlo vigente y que no dependa solamente del ministerio de Desarrollo Agrario y Riego.
Al señalar que el Estado tiene que acompañar este proceso, dijo también que «debe hacerlo el sector privado, porque cuando se anunció la creación de un comité para revisar medidas para la agricultura familiar, ellos pidieron ser incluidos».


Del Castillo recordó que este Régimen de Promoción Agraria está vigente en el país desde 1996, y si bien han hecho cosas en su sector, se requiere hacer mucho más. «Las cifras nos anuncian que vamos a seguir rompiendo récords de exportación agrícola, y eso tiene que beneficiar a los demás, ¿Dónde está la responsabilidad social empresarial? es aquí donde tiene que graficarse». 
El especialista en temas agrarios, precisó además, que el Estado tiene tres niveles: nacional, regional y municipal, y desde estos dos últimos tiene que verse el trabajo. 


«La casi totalidad de departamentos, tienen como actividad principal la agricultura y la población depende de las actividades agrarias, pero cuánto destinan de recursos a estas actividades, en realidad muy poco, entonces, lo que se necesita es que hagan un «mea culpa» y trabajen coordinadamente para ver cómo invertimos mejor el poco dinero que tenemos en promover desarrollo».
En relación con las zonas del país donde podría focalizarse inicialmente este trabajo de apoyo a la actividad agraria, del Castillo recordó que las autoridades saben cuáles son las zonas más pobres. 


«Hay diagnósticos múltiples sobre el estado de la agricultura, y el ministerio de la Producción tiene mapeados los lugares. Es cuestión de juntar la información y poner la voluntad para concertar. Podría ser el sur andino, que es una de las zonas más deprimidas, pero no olvidemos que hay dos departamentos que son los más pobres y son básicamente rurales, como Cajamarca y Huancavelica. 


Precio de los productos
Respecto al precio de los productos del agro, el especialista explicó que normalmente se sataniza a la intermediación, pero quienes estudian los temas de comercialización, saben que esto supone una cadena.


«Este no es un trabajo sencillo, porque alguien tiene que recolectar toda la producción dispersa que hay en un mismo valle extenso de 10 mil o 20 mil hectáreas, lo que demanda un sistema de acopiadores que llevan a algunos puntos, pero también hay que hacer un proceso de selección de los productos, de acuerdo a su calidad, si son de primera, segunda o tercera, para ir destinándolos a las ciudades y de allí a los mercados, hasta que llega al consumidor. Se trata de una larga cadena que se puede mejorar, pero eso supone transporte, combustible, organización de los productores…»


Sostiene que lo otro tiene que ver con los factores de producción y entre ellos, la urea, va a incidir muy fuertemente en el aumento del precio de los productos. Sin embargo menciona también el riesgo de que si se les sigue pagando mal, los productores pueden descapitalizarse y generar problemas de producción en la siguiente campaña. 

Al precisar que urge evaluar estos tema, del Castillo refiere también que al existir una inmensa mayoría de agricultores de subsistencia, no se puede seguir pensando solamente en la rentabilidad porque eso nos llevaría a pensar solo en un pequeño sector de la agricultura familiar y cómo lo sacamos de la pobreza, y eso supone actividad de distintos ministerios, responsabilidad del gobierno nacional, regional y local, así como de la empresa privada, para trabajar en la revalorización de la actividad agrícola. 


Del Castillo sostienen que durante la pandemia pudimos sobrevivir en buena medida porque los agricultores siguieron produciendo y si bien todos reconocieron este esfuerzo, muchos ya lo olvidaron.


Entonces, si los precios están altos, es consecuencia de los precios del petróleo que ha subido, y del transporte, pero recordó que ese mayor precio no lo recibe el productor, se queda en la cadena, en los impuestos, en los precios del combustible y en las ganancias de otros. «Todos esos temas tienen que evaluarse, porque los agricultores no solo nos dan de comer sino que son una parte importante de nuestra identidad», enfatizó.


En cuanto a la llamada Segunda Reforma Agraria, señaló que más allá del nombre, que generó controversia y expectativa entre los agricultores, lo que interesa es el contenido y destacó que es muy importante que el Gobierno tenga definida la política nacional del agro, pero lo que toca es pasar de las palabras a los hechos y ver las medidas concretas.

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