Actualidad Autores Beatriz Salazar

Compostaje urbano: cuando el Estado boicotea sus propias metas

Por Beatriz Salazar, responsable del programa de Cambio Climático y Agricultura Sostenible de CEPES

Perú es uno de los países que genera más pérdida y desperdicio de alimentos en América Latina. Según un estudio reciente, en promedio, Perú genera 12,8 millones de toneladas de pérdidas y desperdicio de alimentos al año. Esta cantidad representa el 47,76% de la oferta alimentaria nacional[1] [2]. Solo en el Gran Mercado Mayorista de Lima se descartan diariamente entre 40 y 60 toneladas de alimentos[3].

Además de ser un problema que contribuye a la inseguridad alimentaria en el país, la pérdida y desperdicio de alimentos también tiene un impacto ambiental negativo, pues los alimentos desechados se descomponen en vertederos o rellenos sanitarios, emitiendo gas metano, el cual es un potente gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global.[4]

El compostaje permite reducir el volumen de los residuos sólidos entre 40% y 50%, ampliar la vida útil de los rellenos sanitarios, y contribuye a reducir la emisión de metano[5]. Asimismo, -en un enfoque de economía circular- el compost puede ser utilizado en la fertilización de áreas verdes y biohuertos, permitiendo que los municipios ahorren en la compra de abonos y se contribuye a combatir la inseguridad alimentaria.

¿Por qué no se ha podido avanzar más con el compostaje, pese a que el Estado contempla esta medida entre sus acciones para enfrentar el cambio climático? Los pocos avances logrados han encontrado un obstáculo en las acciones del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), que hace unos meses emitió un oficio circular[6], por el cual comunicó a las municipalidades distritales que tienen a su cargo plantas de valorización de residuos orgánicos, que las ubiquen fuera de zonas recreacionales, residenciales y comerciales, argumentando que así se cumple con el Reglamento de la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos. El antecedente directo fue la paralización y el desmantelamiento de parte de la planta de compostaje ubicada en el parque Ramón Castilla en Lince. Existe preocupación en otras municipalidades que han implementado instalaciones similares en sus jurisdicciones, que temen que sean desmanteladas.

Esta disposición de OEFA da la espalda a la realidad de las zonas urbanas del país que cuentan con espacios limitados con los requisitos exigidos y los pocos locales disponibles tienen precios de alquiler prohibitivos[7]. Por ello, han optado por instalar plantas de compostaje más pequeñas, coordinando con otras instituciones para destinar áreas a estas instalaciones.

Un modelo prometedor para implementar en las ciudades del país es el compostaje comunitario. Este sistema es aplicado en muchas ciudades a nivel internacional, por ejemplo en Sidney (Australia), donde la administración local trabaja con jardineros comunitarios para establecer granjas de compostaje y lombrices en jardines públicos y parques. También se alienta a los residentes a instalar contenedores de compost en su hogar o cuadra[8]

El compostaje urbano podría articularse con iniciativas de producción de alimentos en biohuertos, especialmente por parte de las mujeres que gestionan las ollas y comedores populares comunes en todo el país. La Municipalidad de Lima ha venido desarrollando un trabajo en conjunto con las lideresas de las Ollas Comunes para emprender biohuertos comunitarios e implementación de composteras, contribuyendo así a la seguridad alimentaria de las familias[9].

Es necesario que el Ministerio del Ambiente, como ente rector en el sector residuos sólidos, modifique el citado Reglamento y emita disposiciones complementarias que permitan compatibilizar la implementación de instalaciones e infraestructuras de acondicionamiento y valorización de residuos sólidos en los ámbitos urbanos, como propone el Capítulo de Ingeniería Ambiental del Consejo Departamental de Lima Colegio de Ingenieros de Perú[10]. Asimismo, debería atenderse la sugerencia de la Comisión Ambiental Metropolitana (CAMET) de Lima, y conformar una mesa de trabajo para la formulación de iniciativas que impulsen el manejo de las actividades de valorización a cargo de las municipalidades distritales[11], en concordancia con un enfoque de economía circular.


[1] Bedoya-Perales, Noelia S y otros. (2021). «Quantification of food losses and Waste in Peru: A Mass Flow Analysis along the Food Supply Chain» Sustainability 2021, 13(5), 2807; https://bit.ly/3d06Wwx

[2]Benítez,Raúl “Pérdidas y desperdicios de alimentos en América Latina y el Caribe. FAO. https://bit.ly/3BaLf6d

[3], Andrea (2021) “Todo sobre la pérdida de alimentos”.https://bit.ly/3cHo61Q

[4] Peru – Organic Waste Management – Accelerating Progress Towards a Circular and Carbon-Neutral Waste Sector. https://bit.ly/3QkMzYB

[5]MINAM La gestión de los residuos sólidos y su contribución a la lucha contra el cambio climático

[6] Oficio Circular Nº 005-2022-OEFA/DSIS.

[7] Municipalidad de Lima (2019) “Plan anual de valorización de residuos sólidos orgánicos municipales en el cercado de Lima” https://bit.ly/3TOoSLe

[8] City of Sidney (2014) “Community Composting Guidelines” https://bit.ly/3RIcASJ

[9] United Nations. “Biohuertos en Ollas Comunes para la seguridad alimentaria en Lima frente al COVID-19”. https://bit.ly/3BmHYkD

[10] CIP (2022) “informe técnico: situación ambiental de la valorización de residuos sólidos orgánicos en el vivero municipal de la municipalidad distrital de Lince -Llima”. https://bit.ly/3TPe1AL

[11] CAMET (2022) “Pronunciamiento respecto a la problemática suscitada por la valorizacion de residuos solidos orgánicos municipales efectuada por las municipalidades distritales de lima metropolitana”. https://bit.ly/3TRD6Lu

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