
Por Beatriz Salazar, del Área de Cambio Climático y Agricultura Sustentable en CEPES
El Niño 2026 no afectará a todos por igual, pero nadie quedará indiferente. Las regiones del norte (Tumbes, Piura y Lambayeque) están en la primera línea para ser afectadas por lluvias que podrían superar los niveles normales. Mientras tanto, en la sierra central y sur, el panorama oscila entre lluvias y posibles veranillos que complican la gestión hídrica.
La agricultura podría ser el sector más vulnerable ante este anunciado Niño. Las principales amenazas identificadas para esta campaña serían estrés hídrico y térmico que afecta la floración y el cuajado de frutales clave como el mango, el limón y la uva; asimismo plagas y enfermedades agravadas por la humedad excesiva en el norte que es el caldo de cultivo ideal para hongos y plagas que podrían diezmar la producción. También se afectaría la logística y cosecha, pues las inundaciones no solo destruyen cultivos, sino que bloquean las rutas de salida hacia los mercados, provocando el alza de precios en la canasta básica.
Los agricultores pueden tomar medidas preventivas como asegurar sus sistemas de drenaje y en terrenos con pendiente, excavar pequeñas zanjas para desviar el exceso de agua de lluvia y reforzar bocatomas con sacos de arena o piedras para evitar que las «crecidas repentinas» dañen el sistema de riego.

