Actualidad Autores Beatriz Salazar

Nueva crisis de fertilizantes: La alternativa de los biofertilizantes en el Perú

Trabajadores en una playa cargando sacos de productos agrícolas, con el océano y un cielo nublado de fondo.

El sector agrario peruano se encuentra nuevamente enfrentando el riesgo de una escasez de fertilizantes similar a la crisis de 2022. Esta amenaza surge debido al alza brusca de precios de la urea debido al conflicto entre EEUU, Israel e Irán que ha causado el cierre de rutas comerciales como el Estrecho de Ormuz, por donde circula un tercio del comercio mundial de fertilizantes. Esto se combina con ataques de Ucrania a plantas de fertilizantes en Rusia, que es el mayor proveedor de urea para el Perú. Rusia ha anunciado que la planta de Dorogobuzh -una de las mayores fábricas de fertilizantes- permanecerá inactiva hasta mayo.

En el Perú, el impacto ya se siente. Los productores de arroz han advertido sobre un paro nacional indefinido si el Gobierno no declara el sector en emergencia. Alrededor de 150,000 agricultores denuncian que, mientras los costos de insumos como la urea ha subido de S/.90 a S/.150 por saco de 50 kilos y ellos reciben precios irrisorios por sus productos.

La alternativa de los biofertilizantes

Frente a la crisis, el uso de biofertilizantes y abonos orgánicos surge como la alternativa más viable y sostenible. El uso excesivo de urea sintética no solo es costoso, sino que contamina los suelos y el agua, liberando óxido nitroso que contribuye al calentamiento global. En contraste, el fortalecimiento de la producción nacional de abonos orgánicos podría paliar significativamente el déficit actual.

Durante la crisis de fertilizantes de 2022, el Gremio Nacional de Fabricantes de Abonos y Fertilizantes Orgánicos (Grenfafo) reveló que se cuenta con 20 plantas en diversas regiones, con una capacidad de producción potencial de más de 58,000 toneladas de fertilizantes sólidos y 1.2 millones de litros de líquidos al mes. Estos productos, que incluyen compost, humus de lombriz, bokashi, biol y biosol, podrían reducir en un 45% el déficit anual de fertilizantes en el país.

Tecnologías y autogestión para el agricultor

Existen tecnologías accesibles para optimizar estos recursos. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) ha desarrollado el «biofertilizante líquido acelerado«, que promueve mejores rendimientos de los cultivos anuales y bianuales en producción orgánica generando mayores ganancias para los productores. Asimismo, técnicas de lombricultura con diseños especializados han demostrado ser un 40% más rentables que los sistemas tradicionales. Para los productores de arroz, el uso de siembra directa y riego con secas intermitentes puede reducir el uso de agroquímicos en una tercera parte.

Sin embargo, para que esta transición sea exitosa, los agricultores familiares requieren asistencia técnica y apoyo financiero. La transición hacia una agricultura agroecológica permitiría a los productores peruanos dejar de depender de los conflictos geopolíticos externos y construir un sistema alimentario más resiliente, justo y respetuoso con el medio ambiente.

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